
Cuando hablamos de violencia de género, muchas veces la primera imagen que aparece es la de una agresión física. Sin embargo, la violencia no siempre deja una marca visible.
Puede aparecer en forma de control, aislamiento, miedo, humillaciones, presión económica, vigilancia a través del teléfono, amenazas relacionadas con los hijos e hijas o relaciones sexuales no consentidas.
Algunas de estas situaciones pueden ser difíciles de reconocer, especialmente cuando se han ido instalando poco a poco en una relación.
Desde la Asociación de Ayuda a la Mujer Plaza Mayor queremos explicar de una forma clara y cercana qué es la violencia de género y qué formas puede adoptar.
Poner nombre a lo que ocurre es un primer paso para comprenderlo.
¿Qué entendemos por violencia de género?
En España, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género define la violencia de género como aquella que se ejerce sobre las mujeres por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones afectivas similares, aún sin convivencia.
La norma contempla la violencia física y psicológica, las agresiones contra la libertad sexual, las amenazas, las coacciones y la privación arbitraria de libertad. También contempla la violencia ejercida sobre familiares o allegados menores de edad con la finalidad de causar daño o perjuicio a la mujer.
Esta definición legal es importante, pero también lo es entender cómo puede manifestarse en el día a día, ya que no todas las mujeres viven las mismas situaciones ni todas las formas de violencia aparecen de la misma manera. En ocasiones son evidentes y en otras no tanto, con comportamientos que pueden llegar a normalizarse dentro de una relación.
Tipos de violencia de género: no todas son visibles
No existe una única forma de ejercer violencia. Es frecuente que una misma mujer pueda vivir varias de ellas de manera simultánea y su intensidad puede cambiar con el tiempo.
Violencia física
Incluye cualquier acción que provoque o pueda provocar un daño físico.
Golpear, empujar, agarrar, zarandear, bloquear una salida, lanzar objetos, tirar del pelo. Supone utilizar la fuerza física o armas o instrumentos peligrosos para agredir.
Es posiblemente la forma más reconocible y a veces la más grave cuando llega al asesinato de la mujer, pero la ausencia de sesiones físicas no significa que no exista violencia.
Violencia psicológica
Puede manifestarse mediante humillaciones, insultos, amenazas, intimidación, desprecio, descalificaciones, culpabilización, aislamiento o control.
Cuando una mujer siente que tiene que medir constantemente lo que dice, como vestir, informar de sus entradas y salidas, etc., se está ejerciendo control de su libertad y es una forma de violencia psicológica muy frecuente.
La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024 muestra la extensión de estas conductas: Los datos indican que el 20,9 % de las mujeres en España ha sufrido violencia psicológica emocional y el 25,1 % violencia psicológica de control a lo largo de su vida.
Violencia económica
El control también puede ejercerse a través del dinero.
Hablamos de violencia económica cuando se limita el acceso a los recursos económicos, se controla constantemente en qué se gasta el dinero, se impide trabajar o ascender de puesto, se generan deudas a nombre de la mujer o se incumplen deliberadamente determinadas responsabilidades económicas, por ejemplo, el impago de pensiones alimenticias, entre otras situaciones.
Estas conductas pueden reducir progresivamente la autonomía de una mujer y dificultar que pueda tomar decisiones de forma independiente.
Recuperar o reforzar la autonomía económica también puede formar parte del acompañamiento hacia una vida libre de violencia. Desde nuestra área de empleo para mujeres en Salamanca y provincia ofrecemos orientación y apoyo adaptados a la situación de cada mujer.
Violencia digital

El control no desaparece cuando cerramos la puerta de casa. También puede trasladarse al móvil, las redes sociales y otros espacios digitales.
Exigir conocer contraseñas del móvil o redes sociales, revisar conversaciones, controlar continuamente la ubicación, acosar mediante mensajes, hacerse pasar por otra persona, amenazar con difundir contenido íntimo o utilizar las redes para intimidar son algunas de las conductas que pueden formar parte de la violencia digital.
Tener pareja no implica renunciar a la privacidad ni al control sobre nuestras propias comunicaciones.
Violencia vicaria
La violencia vicaria busca hacer daño a la mujer, a través de las personas que quiere, especialmente de sus hijos e hijas. El maltratador sabe que es lo que más le duele a la mujer y como hacerle más daño.
Puede manifestarse mediante amenazas, utilización de los menores para ejercer presión manipulándoles, interrupción deliberada de cuidados, descalificaciones hacia la madre delante de ellos o conductas todavía más graves.
Los niños y niñas expuestos a estas situaciones son también víctimas directas de la violencia.
Violencia sexual
En toda relación sexual, incluidas las matrimonial o de pareja, debe existir consentimiento libre.
Presionar, intimidar u obligar a mantener relaciones sexuales o realizar prácticas que una mujer no desea constituye violencia sexual. Ser pareja o estar casados no elimina el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
La Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual considera violencias sexuales cualquier acto de naturaleza sexual no consentidos o que condicionan el libre desarrollo de la vida sexual, tanto en el ámbito público como en el privado.
Entender las distintas formas de violencia
Conocer los distintos tipos de violencia de género puede ayudarnos a entender que la violencia de género no empieza con una agresión física y que no siempre ni se manifiestan de la misma manera.
Algunas formas son más visibles que otras y, en muchos casos, pueden aparecer varias de ellas al mismo tiempo.
Reconocer que la violencia también puede manifestarse a través del control, el aislamiento, la presión económica, la vigilancia digital o la utilización de los hijos e hijas permite ampliar la mirada más allá de las agresiones físicas.
Preguntas frecuentes sobre violencia de género
Si mi pareja insiste en mantener relaciones sexuales, pero yo no quiero o no me apetece, pero al final cedo para no crear un problema en la pareja, ¿se podría decir que estoy consintiendo?
No necesariamente. El consentimiento tiene que darse libremente, sin presión, miedo, insistencia constante o sensación de obligación.
Estar en pareja no significa tener que mantener relaciones sexuales cuando no quieres o no te apetece. Si acabas cediendo porque tu pareja insiste, se enfada o te hace sentir culpable, no estamos hablando de un consentimiento libre.
Mi pareja no me pega, pero a veces me deja cardenales o rasguños. ¿Es violencia física?
Sí. La violencia física no se limita a recibir un puñetazo o múltiples golpes.
Agarrar con fuerza, empujar, zarandear, inmovilizar o cualquier otra acción que provoque cardenales, rasguños, dolor o lesiones también es violencia física, aunque tú no lo identifiques inicialmente como “pegar”.
Mi pareja quiere que tenga siempre activada la ubicación del teléfono móvil. ¿Es una muestra de preocupación?
Pedir saber continuamente dónde estás, con preguntas o con fotos, controlar tus movimientos o exigir que mantengas la ubicación activada no es una muestra de amor: es una forma de control.
Tener pareja no significa renunciar a tu privacidad ni tener que justificar constantemente dónde estás, con quién o qué estás haciendo.
Evito quedar con mis amigas/os o ponerme cierta ropa para que mi pareja no se enfade. ¿Es una señal de violencia?
Puede ser una señal importante de control y violencia psicológica.
Si empiezas a cambiar tu forma de vestir, de relacionarte o de hacer planes para evitar discusiones, enfados, reproches o determinadas reacciones de tu pareja, tu libertad está quedando condicionada por ese miedo a la reacción de tu pareja.
Una relación no debería hacerte sentir que tienes que dejar de hacer cosas o comportarte de una determinada manera para evitar un problema.
Reconocer algunas de estas situaciones no siempre es sencillo, especialmente cuando llevan tiempo formando parte de una relación.
Si tienes dudas sobre algo que estás viviendo o simplemente necesitas hablarlo, puedes contactar con la Asociación Plaza Mayor. Ofrecemos atención gratuita, especializada y confidencial en Salamanca y provincia, incluido el medio rural.
