No necesariamente. El consentimiento tiene que darse libremente, sin presión, miedo, insistencia constante o sensación de obligación.
Estar en pareja no significa tener que mantener relaciones sexuales cuando no quieres o no te apetece. Si acabas cediendo porque tu pareja insiste, se enfada o te hace sentir culpable, no estamos hablando de un consentimiento libre.
